El Espiritismo se define formalmente como una ciencia de observación y una doctrina filosófica, y no como una religión en el sentido tradicional o institucional de la palabra. Como ciencia práctica, consiste en el estudio de las relaciones con los Espíritus, y como filosofía, comprende las consecuencias morales que se desprenden de dichas relaciones.
A continuación, se detallan los puntos clave que definen su naturaleza frente al concepto de religión:

1. Ausencia de estructuras religiosas: El Espiritismo es independiente de toda forma de culto, no prescribe ninguna ceremonia, no posee dogmas particulares y no tiene sacerdotes ni templos.
2. Base en verdades universales: Aunque tiene un “punto de vista religioso” al apoyarse en las verdades fundamentales de todas las religiones —como la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y las penas y recompensas futuras—, se mantiene independiente de cualquier culto particular.
3. Compatibilidad con otras creencias: El Espiritismo no se impone a nadie y puede tener adeptos en todas las creencias. Una persona puede ser católica, protestante, judía o musulmana y, al mismo tiempo, ser espiritista, ya que la doctrina se basa en hechos naturales y no en ritos excluyentes.
4. Ciencia de leyes naturales: Su verdadero carácter es el de una ciencia que revela leyes de la naturaleza (como la relación entre el mundo visible e invisible), de forma similar a como la astronomía revela las leyes de los astros o la química las de la materia.
5. Fe razonada contra fe ciega: A diferencia de muchas religiones que exigen una obediencia pasiva, el Espiritismo proclama que solo es inquebrantable la fe que puede mirar a la razón cara a cara en todas las épocas de la humanidad. No pide una creencia ciega, sino que el hombre comprenda por qué cree.
6. Función como auxiliar de la religión: Kardec aclara que el Espiritismo no viene a destruir las religiones, sino a confirmarlas y darles un apoyo racional mediante hechos (las manifestaciones), combatiendo el materialismo y la incredulidad que minan las bases religiosas.
En resumen, aunque el Espiritismo conduce esencialmente a ideas religiosas al demostrar la vida futura y la necesidad del bien, su estructura y método lo definen como una filosofía científica con consecuencias morales, más que como una religión especial.