Que significa ser Espirita Kardeciano

Ser espírita kardeciano significa ser un adepto de la doctrina espírita, un término y neologismo creado por Allan Kardec para distinguir específicamente a quienes creen en la existencia, naturaleza y comunicación de los Espíritus, diferenciándolos del concepto general de “espiritualismo”.

Ser un verdadero espírita implica los siguientes pilares fundamentales:

 1. El compromiso con la transformación moral
El signo más auténtico de un espírita no es el conocimiento teórico, sino su transformación moral y los esfuerzos constantes que realiza para dominar sus malas inclinaciones. El verdadero espírita es aquel que se esfuerza por ser un “hombre de bien”, practicando la ley de justicia, amor y caridad en su mayor pureza.

2. La aceptación de los principios fundamentales
Ser espírita conlleva la convicción razonada en principios que el Espiritismo demuestra mediante los hechos y la lógica:
Existencia de Dios: Reconocido como la Inteligencia Suprema y causa primera de todas las cosas.
Inmortalidad del alma: El Espíritu es el ser principal y real, mientras que el cuerpo es solo una envoltura material y transitoria.
Reencarnación (Pluralidad de existencias): Es el medio por el cual el Espíritu progresa intelectual y moralmente a través de sucesivas vidas, reparando faltas y adquiriendo experiencia.
Comunicabilidad de los Espíritus: La capacidad de establecer relaciones entre el mundo visible y el invisible a través de los médiums, quienes sirven de intérpretes.
Pluralidad de mundos habitados: La comprensión de que el universo está poblado por seres en diversos grados de adelanto y que la Tierra es solo una de muchas moradas.

 3. La práctica de la caridad universal
El lema fundamental de esta doctrina es “Fuera de la caridad no hay salvación”. Ser espírita significa entender la caridad no solo como una limosna material, sino como la benevolencia para con todos, la indulgencia para con las imperfecciones de los demás y el perdón de las ofensas.

 4. Una fe razonada
El Espiritismo se define como una ciencia de observación y una doctrina filosófica que rechaza la fe ciega. Para el espírita, la fe debe ser capaz de “mirar a la razón cara a cara en todas las épocas de la humanidad”, apoyándose en la comprensión de las leyes naturales y no en milagros o hechos sobrenaturales.

 5. Categorías de adeptos
Las fuentes distinguen entre diferentes niveles de compromiso:
Espíritas experimentadores: Se interesan únicamente por los hechos y las manifestaciones físicas.
Espíritas imperfectos: Comprenden la filosofía y admiran la moral, pero no la practican ni cambian sus hábitos.
Verdaderos espíritas (o espíritas cristianos): Aquellos que aceptan las consecuencias morales de la doctrina y trabajan activamente en su propio progreso y en el bien de sus semejantes.

En conclusión, ser espírita kardeciano es adoptar una visión del mundo donde la solidaridad y la fraternidad universal son leyes de la naturaleza, y donde la vida actual es un paso necesario y justo en el viaje eterno del Espíritu hacia la perfección.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *